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Los desafíos de la obsolescencia y cómo abordarlos

Pregunte a cualquier fabricante de componentes electrónicos cuál es la cuestión principal que les preocupa y no será el Brexit o los tiempos de entrega, o estar al día de la última tecnología o la cadena de suministro de componentes – ni el crecimiento de la industria electrónica en China aunque sea falsificada. Aunque estos asuntos son indudablemente importantes, la mayoría de los fabricantes invariablemente identificarán la obsolescencia de componentes como su principal problema.

Es justo decir que la obsolescencia – y, más importante, como gestionarla – ha sido un problema durante bastante tiempo pero se ha convertido en algo más problemático recientemente. ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Cuáles son los desafíos a los que los fabricantes se enfrentan y qué se puede hacer para superarlos ahora y poder controlarlos en el futuro? Un factor clave que ha acelerado el problema de la obsolescencia recientemente ha sido la reducción de la vida de los componentes electrónicos. Claramente, esto es un problema para los fabricantes de equipos nuevos y diseñadores que han creado sistemas embebidos con la finalidad de que tengan un funcionamiento a largo plazo, especialmente cuando son usados en dispositivos que han sido diseñados para operar debajo del mar, en el aire o en otras áreas donde la fiabilidad es necesaria año tras otro, incluso década tras década. ¿Así que cómo superan el problema de la gestión de la obsolescencia sectores de alta fiabilidad como el médico, el industrial, el transporte pesado, el aeroespacial y de defensa cuando no tienen el volumen o poder adquisitivo que solían tener? Claramente, las opciones son limitadas cuando un fabricante de chips decide dejar de fabricar una línea de productos para el mercado de alta fiabilidad porque su uso es pequeño en comparación con otras de sus líneas de productos. Al tiempo que los ciclos de vida de los componentes disminuye, el problema de la obsolescencia aumenta y los OEM tienen ahora que reducir los planes a largo plazo que tenían para fabricar productos que contenían tales componentes. Incluso el mercado de recambios se ha visto afectado. Además de todo esto, para satisfacer la creciente demanda de partes que rápidamente dejan de estar disponibles – y superar los no pequeños problemas de rediseñar y re-certificar – unas cuantas empresas recurren a proveedores de componentes falsos. De hecho, se ha dicho que a todos los efectos la obsolescencia conlleva la falsificación.

Sin embargo, aunque sabemos cuál es el problema, antes de que podamos encontrar una solución debemos retroceder y entender bien dónde se origina la obsolescencia en el sector de la electrónica. Una de las principales causas de la obsolescencia son las fusiones y adquisiciones de los fabricantes de componentes, que tienen un impacto inevitable en la longevidad de las cadenas de proveedores y la disponibilidad de varios componentes. A menudo fomentadas al tiempo que las empresas intentan mejorar sus ofertas en el creciente mercado de Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés), las fusiones y adquisiciones casi inevitablemente contribuyen a problemas en la disponibilidad de productos, en particular porque ciertos productos se hacen obsoletos (EOL por sus siglas en inglés), se alteran los números de parte, hay cambios en el proceso de fabricación que influye en los tiempos de entrega y – por supuesto – el coste, que pasa a ser un problema. Otra causa importante de la obsolescencia de componentes relacionada con los efectos secundarios de las fusiones y adquisiciones es la inmanejable longitud y complejidad de las cadenas de suministro que pueden surgir. Canales de comunicación altamente problemáticos pueden desarrollarse dentro de estas cadenas cuando los OEM, productores contratados, distribuidores, casas de pruebas y profesionales de la calidad todos tienen sus propias aportaciones y demandas. Para empeorar las cosas, mientras los distribuidores franquiciados están obligados a cumplir los acuerdos oficiales para comercializar y vender componentes en nombre del fabricante original de los mismos, los distribuidores independientes no. Otro factor que influye en el aumento de la obsolescencia de componentes electrónicos es la necesidad de satisfacer una legislación cada vez más exigente y rigurosa, que incluye cumplir los requisitos de actualizaciones de, por ejemplo, la regulación para la restricción, evaluación y autorización de productos químicos de la Unión Europea (REACH, por sus siglas en inglés) y la normativa para la restricción de sustancias peligrosas (RoHS).

Para aumentar el problema, la obsolescencia está directamente afectada por el hecho de que el sector de la electrónica está impulsado por cantidades enormes de datos (de acuerdo a IBM, el mundo produce 2,5 millones de terabytes de datos cada día) y esto crea una fuerte necesidad de estandarización y automatización. De hecho, es justo decir que hay una desconexión fundamental entre la recogida de datos y las acciones que se derivan de ello. Si se usan correctamente, los datos pueden ayudar a las empresas a desarrollar soluciones pro-activas para la gestión de la obsolescencia y esto debe ser mucho mejor que intentar resolver el problema reactivamente – lo que llevaría un tiempo valioso, recursos, dinero y, obviamente, estos se gastan cuando el problema ya ha ocurrido. Para abordar la cuestión planteada por componentes clave que no están disponibles, es útil tener toda la información relevante sobre esas partes – pero ello puede significar una cantidad enorme de datos. Hay aquí, además, una correlación directa con una integridad de datos deficiente que hace que sea esencial para aquellos que están en la industria mantenerse al día de la liberación de datos de fabricantes relevantes y vigilar las páginas web de noticias más importantes para tratar este asunto. Los fabricantes de componentes normalmente se comunican de forma eficiente, pero a menudo faltan datos cruciales sobre obsolescencia o no se da suficiente información sobre cambios importantes. De hecho, un estudio reciente ha mostrado que más del 40 por ciento de los componentes electrónicos que se hicieron obsoletos, dejaron de fabricarse sin que los fabricantes informaran al sector.

Todavía peor, el 30 por ciento de esos componentes se convirtieron en obsoletos de forma inmediata. Al mismo tiempo, se debe reconocer que el problema no solo está en la obsolescencia de componentes – estrechamente relacionado con este asunto está la obsolescencia de técnicas y de software con un número decreciente de personas que saben gestionar, codificar o programar los llamados sistemas “preexistentes”. (Tampoco ayuda la seria falta de ganas dentro del mundo de los componentes electrónicos de centrarse en inversiones internas para solucionar la crisis de la obsolescencia.) Con los sistemas preexistentes a menudo la única opción real es comprar componentes obsoletos. Esta podría ser la mejor solución para un montaje a punto de ser retirado o si, por ejemplo, un cliente necesitara más tiempo para rediseñar. El comprador podría evaluar los costes que el rediseño y la certificación conllevarían; así como los costes de comprar y almacenar partes obsoletas y decidir cuál sería la opción más viable desde un punto de vista económico. En cualquiera de estos escenarios, el cliente, sin duda, necesita tomar decisiones basadas en las necesidades y objetivos de su negocio a la vez que debe tener totalmente en cuenta todas las opciones disponibles.

Dejando de lado los sistemas preexistentes, está claro que desarrollar soluciones reactivas para los problemas de componentes según surgen no es viable para los usuarios. Debido a la combinación de calendarios extendidos, costes crecientes y fuentes de suministro decrecientes, las empresas están siendo forzadas a luchar al frente de la batalla en lo referente a la gestión de la obsolescencia. Pero ¿Qué significa esto? ¿Cómo se puede influenciar a los clientes a la hora de elegir cómo manejar el asunto de la obsolescencia? ¿Cómo se puede eliminar la incertidumbre de aquellos que quieren encontrar fuentes de componentes fiables? ¿Cómo es posible asegurar que las compañías tienen la información necesaria para tomar decisiones con confianza en cuanto a la adquisición de componentes? Para empezar, se debe enfatizar que la gestión de la obsolescencia tiene que pasar por muchos departamentos en una empresa, y ya no debe ser considerada solamente un asunto de ingeniería. Una solución podría ser que la gestión de la obsolescencia fuera identificada como una disciplina independiente o que se reconociera como una cuestión de procedimiento durante las fases de diseño y desarrollo.

Al mismo tiempo, cada componente importante podría tener múltiples alternativas de fabricantes y geografías diferentes para salvaguardar aspectos técnicos así como desafíos ambientales Este sería un escenario ideal pero, en realidad, llegar hasta esta posición llevará tiempo. Una solución más inmediata y mucho más realista supondría más disciplina por parte de las empresas para seleccionar al mejor socio en la cadena de suministros, así como entender que es crucial crear un plan sólido de gestión de la obsolescencia que minimice el riesgo de alteraciones en la cadena de suministros. Los fabricantes deberían establecerse como socios fiables que proporcionan servicios EOL para componentes. Estos servicios podrían incluir la predicción de la obsolescencia de componentes, la financiación de una compra final o ir al mercado abierto para obtener un producto de repuesto auténtico. Para concluir, los problemas de gestión de la obsolescencia no deberían ser aceptados simplemente como una fatalidad que no se puede evitar. De hecho, cada vez más empresas en el sector de los componentes electrónicos se están dando cuenta que con una planificación sólida y una visión a largo plazo – junto con socios sólidos y de máxima calidad en la cadena de suministros – es ciertamente posible abordar el problema de frente. Si los clientes de componentes fundamentales pueden controlar de forma pro-activa el asunto con un programa adecuado de gestión de la obsolescencia – en el que toman total responsabilidad de las soluciones al problema en vez de responder a través de contabilidad de forma reactiva – pueden eliminar inconvenientes al localizar componentes al tiempo que se alejan de una actitud restrictiva en cuanto al intercambio de habilidades y conocimiento.

En el proceso de desarrollo de técnicas que son vitales en el rápido y cambiante mercado actual, las empresas deberían usar correctamente el software de planificación de recursos de empresa (ERP por sus siglas en inglés) y de gestión de relación con los clientes (CRM por sus siglas en inglés) para permitir que la información sea compartida en toda la organización. Otras herramientas que las compañías pueden usar para asegurarse que las técnicas y la información se mantienen en la organización incluyen inteligencia artificial y aprendizaje automático. La obsolescencia es obviamente un problema importante pero cómo afecta a una empresa en particular depende en gran medida del nivel de pro-actividad presente y futuro de dicha empresa. Solo involucrando todos los departamentos y todas las partes en la cadena de suministros – y trabajando de forma colaborativa con todo el mundo implicado – pueden las compañías adoptar las prácticas idóneas y mirar adelante con confianza.

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