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Liga Nacional de Robótica de Competición española: los orígenes de los robots industriales

Mark Patrick, Mouser Electronics

Desde que George Devol presentó su robot industrial en la década de los 50, la robótica ha avanzado y proliferado rápidamente. España se encuentra entre los ocho países del mundo con mayor número de robots industriales por trabajador humano, con una proporción actual de 1 robot por cada 62 humanos, según Statista. Los robots se han convertido en una parte importante de la fabricación y de otros muchos sectores industriales, y su prevalencia aumentará con toda seguridad en los próximos años.

Bases para el futuro

Los atributos fundamentales que definen a los robots de hoy en día datan de la década de los 80, cuando los ingenieros comenzaron a incorporar sensores y las primeras formas de visión artificial a sus diseños. A medida que estas tecnologías evolucionaron y los precios de los equipos de hardware informático disminuyeron, se observó una enorme aceleración en el desarrollo de la robótica (para casos de uso industriales, domésticos, de servicio público, de ayuda para catástrofes, etc.). Poco antes, los robots eran unidades mecánicas rudimentarias que podían programarse para repetir la misma función una y otra vez, pero rápidamente se convirtieron en máquinas más complejas que poseían la llamada «inteligencia limitada».

Llegada de la inteligencia artificial

Muchos de los avances que se han registrado en el ámbito de la robótica desde el cambio de siglo han venido de la mano de la evolución del software informático. La inteligencia artificial (IA), en sus diversas variantes, está ampliando los límites de la capacidad de la robótica, lo que permite a los robots aprender a partir de experiencias pasadas y tomar mejores decisiones en el futuro sin necesidad de que un humano los guíe.

Los robots modernos suelen incorporar infinidad de sensores para recopilar datos, que pueden introducirse en software avanzado de análisis y aprendizaje automático. Esta capacidad les permite interpretar lo que detectan sus sensores y, por consiguiente, modificar lo que están haciendo para completar mejor el trabajo asignado o de una forma más segura. Este deseo de integrar «inteligencia real» en los robots es clave actualmente en el entorno de la robótica.

Colaboración humano-robot

A medida que los robots se vuelven más inteligentes, pueden aplicar procedimientos más sofisticados y, en algunos casos, lo hacen de una forma más eficiente que los humanos. En este sentido, ha surgido una nueva clase de robot, los llamados robots colaborativos o «cobots». Estos robots están diseñados para colaborar mano a mano con los humanos.

Los cobots son bastante nuevos en el panorama de la robótica. Suelen ser más pequeños y más ligeros que los robots industriales convencionales, y pueden moverse o recibir formación para desempeñar distintas tareas con mayor facilidad. Sin embargo, lo más importante es su énfasis en la seguridad, que les permite actuar en entornos en los que estarán muy cerca de los humanos o incluso en contacto directo con ellos. Esto es posible gracias a tecnologías avanzadas, como la visión artificial y las articulaciones de fuerza limitada, que permiten detectar la cercanía de seres humanos y modificar el comportamiento del cobot en consecuencia.

La combinación de cobots y humanos puede dar lugar a toda una revolución, pues ofrece niveles de habilidad que van más allá de lo que unos y otros podrían hacer por separado. Imagine una línea de producción en la que un cobot mueve un objeto pesado mientras un humano lo guía perfectamente hasta su lugar. Básicamente, esta combinación de humano y máquina permite fabricar productos finales con más rapidez y precisión que si un humano o un robot trabajaran solos. De hecho, ha sido tal el éxito de los primeros cobots en los ámbitos de la construcción, la producción y la atención sanitaria que se espera que el valor del mercado global de los cobots alcance más de 1000 millones de dólares estadounidenses en 2020 y que se implementen unas 40 000 unidades en todo el mundo, según ABI Research.

Factor clave que permite la automatización industrial

Aunque el origen de los robots industriales modernos se remonta a la mitad del siglo pasado, sus capacidades están a años luz de las de aquellas primeras máquinas. Gracias a los avances de la electrónica y el software informático, los cobots inteligentes contemporáneos pueden trabajar de forma segura junto a los humanos y llevar a cabo una variedad de tareas cada vez mayor, desde pintar y soldar hasta realizar delicadas intervenciones quirúrgicas.

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