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Hogares inteligentes inclusivos: el papel de los avances tecnológicos en la mejora de la accesibilidad

Tecnología aplicada a hogares inteligentes

Imagen temática: la tecnología aplicada a los hogares inteligentes —por ejemplo, los robots aspiradores— puede mejorar notablemente el día a día de las personas. (Fuente: yuriugolub/stock.adobe.com)

Autor: Mark Patrick, director de contenido técnico, EMEA, Mouser Electronics

Las posibilidades de la tecnología aplicada a los hogares inteligentes aumentan cada día, pero, para que esta funcione, es imprescindible escuchar a las personas para las que está pensada.

La tecnología aplicada a los hogares inteligentes siempre ha buscado ofrecer nuevas funciones y comodidad, permitiendo a los usuarios controlar la iluminación, la calefacción y los electrodomésticos con mayor facilidad. Pero ahora, muchos de estos sistemas inteligentes e interconectados han dado un paso más y se están convirtiendo en plataformas capaces de ofrecer una mayor autonomía, seguridad y dignidad tanto a personas con alguna discapacidad como a personas mayores.

Durante años, la accesibilidad en el hogar dependía de soluciones mecánicas —como sillas salvaescaleras o barras de apoyo— que, si bien resultaban esenciales, funcionaban de forma independiente y aislada. Hoy, en cambio, está surgiendo una nueva generación de tecnologías asistivas que detectan e interpretan las necesidades de cada usuario, reaccionan de forma automática a ellas y trabajan de manera discreta, en segundo plano, para acompañarlos en su día a día.

Todo esto es posible gracias al trabajo de los ingenieros. Son ellos los que diseñan sensores que interpretan el entorno e interfaces de usuario naturales basadas en gestos o en la voz, integrando la inclusión desde el propio hardware del hogar inteligente. Así, los espacios pueden responder no solo a órdenes directas, sino también a las circunstancias y necesidades de cada persona.

Desafíos persistentes, potencial transformador

En todo el mundo, millones de personas con discapacidades o con limitaciones relacionadas con la edad siguen enfrentándose a barreras en su día a día, dentro de sus propios hogares. Tareas aparentemente sencillas y rutinarias como encender una luz, poner la calefacción, abrir una puerta o preparar la cena pueden convertirse en auténticos retos cuando las interfaces son demasiado pequeñas, los controles resultan difíciles de manejar o el esfuerzo físico requerido es elevado.

Durante años, las tecnologías asistivas tradicionales han contribuido a salvar estas brechas. Sin embargo, estos dispositivos suelen funcionar de forma aislada, están diseñados para situaciones muy concretas y requieren una acción deliberada del usuario. De modo que, aunque cumplen su función en momentos críticos, rara vez ofrecen la flexibilidad o la sutileza necesarias para una vida plenamente independiente.

La tecnología aplicada a los hogares inteligentes plantea diferentes posibilidades. En este modelo, la asistencia no se limita al hardware, sino que está integrada en la lógica del propio sistema. Al adoptar un diseño adaptativo en lugar de uno reactivo, se pueden crear entornos que respondan a las necesidades individuales de los usuarios sin que sea necesario dar órdenes continuamente. Los asistentes controlados por voz, por ejemplo, eliminan la necesidad de interacción física y permiten a los usuarios con movilidad reducida o discapacidades visuales controlar la iluminación, los electrodomésticos y los sistemas de climatización mediante comandos hablados. Las soluciones de iluminación activadas por gestos ofrecen una respuesta silenciosa y no verbal para usuarios con dificultades del habla o cognitivas. Y, por su parte, la automatización de persianas, puertas y tareas rutinarias, como el cuidado de mascotas, ayuda a reducir la carga física para aquellas personas con movilidad limitada.

Sin embargo, aunque muchas funciones accesibles pueden ser útiles para diversos usuarios, es importante recordar también que las necesidades de cada persona pueden ser muy distintas, e incluso opuestas. Un sistema controlado por voz puede resultar liberador para alguien con movilidad reducida, pero totalmente inútil para alguien con una discapacidad del habla. Del mismo modo, las interfaces diseñadas con elementos visuales grandes y de alto contraste pueden ser más fáciles de utilizar para quienes conservan cierto grado de visión, pero carecer de utilidad para aquellos que dependen del tacto o del sonido. Un buen diseño asistivo va más allá de la universalidad: requiere comprender de manera precisa cómo diversos grupos perciben la tecnología e interactúan con ella.

El Royal National Institute of Blind People (RNIB) (Real Instituto Nacional de Personas Ciegas del Reino Unido) recoge varios principios prácticos para diseñar productos accesibles que tienen en cuenta la complejidad real del uso:

  • Instrucciones claras y en diferentes formatos: deben ser fáciles de comprender y estar disponibles en letra grande, braille y audio.
  • Buen contraste visual y organización lógica: los botones, controles y pantallas táctiles deben tener elementos con un contraste elevado y una disposición lógica para personas con visión parcial.
  • Información táctil: los botones y superficies deben poder distinguirse fácilmente, para aquellas personas que se guían por el tacto.
  • Señales auditivas claras: los dispositivos deben emitir sonidos que confirmen acciones o informen de su estado.
  • Facilidad de uso y mantenimiento: los dispositivos deben ser fáciles de manipular, limpiar y utilizar, sobre todo para usuarios con menos fuerza o destreza. Además, deben ser fáciles de sacar de su embalaje.

En la práctica, esto implica que los ingenieros deben adaptar muy bien cada solución al grupo de usuarios previsto, motivo por el cual es tan importante tener en cuenta la opinión de estos usuarios y su interacción con las soluciones en contextos reales.

Un ejemplo de lo anterior es la Smart House del Ayuntamiento de Sunderland. El espacio que antiguamente ocupaban un puñado de oficinas, hoy es una vivienda preparada para que terapeutas ocupacionales, tecnólogos y usuarios prueben distintas tecnologías inteligentes: iluminación automatizada, cortinas motorizadas o recordatorios de medicación. En ella, los usuarios pueden identificar qué soluciones refuerzan más su independencia y los diseñadores y equipos de asistencia pueden observar cómo funcionan estas tecnologías asistivas en el día a día.

La accesibilidad en el diseño va mucho más allá de añadir funciones adicionales: implica comprender al usuario, el entorno en el que utilizará el producto y cómo el diseño físico y digital puede facilitar o dificultar su experiencia. De ahí la importancia de proyectos como la Smart House de Sunderland.

Automatización personalizada: dispositivos que aprenden y apoyan al usuario

A medida que la tecnología y los hogares inteligentes evolucionan, cada vez son más las tareas domésticas que se pueden automatizar. Para personas con movilidad reducida, dificultades cognitivas o enfermedades degenerativas, esto no solo simplifica las tareas diarias, sino que también les ayuda a recuperar su independencia.

Un buen ejemplo son las cerraduras inteligentes. Sustituir las llaves físicas por dispositivos de acceso biométrico, mediante un mando inalámbrico o a través de una aplicación, elimina una barrera importante para usuarios con dificultades motoras. Y si, además, se combinan con timbres con vídeo y horarios de acceso programados, mejoran la seguridad y permiten atender la puerta sin necesidad de desplazarse. De manera similar, elementos como las puertas, ventanas y persianas automatizadas reducen el esfuerzo repetitivo y permiten que el hogar se adapte a la luz, la temperatura o la hora del día sin intervención manual.

La seguridad también puede reforzarse mediante dispositivos inteligentes. Los hornos y placas inteligentes con modos de cocción automáticos y funciones de apagado integradas resultan de gran utilidad para personas con problemas de memoria o de atención. Y los comederos automáticos para mascotas (Figura 1) ofrecen ventajas similares, al garantizar que se mantengan las rutinas de cuidado sin necesidad de realizar esfuerzos físicos repetitivos, algo especialmente complicado para quienes presentan limitaciones de fuerza o coordinación.

Comederos Automáticos

Figura 1: los comederos automáticos pueden reducir el esfuerzo físico y mental que implica alimentar a las mascotas. (Fuente: New Africa/stock.adobe.com)

La repercusión de muchos de estos sistemas aumenta cuando incorporan mecanismos de aprendizaje en tiempo real. Los robots aspiradores actuales, por ejemplo, ya no se limitan a seguir rutas fijas. Gracias a la inteligencia artificial integrada y a la tecnología lidar, elaboran mapas dinámicos de las distintas estancias y ajustan su funcionamiento a los hábitos del usuario, su presencia y la hora del día. Para personas con dificultades visuales o que precisan elementos de apoyo para la movilidad, esto puede implicar que la limpieza se realice únicamente cuando la estancia está vacía, reduciendo interrupciones y el riesgo de choques.

Si miramos un poco más al futuro, plataformas como la SwitchBot K20+ Pro apuntan hacia una robótica doméstica cada vez más asistiva. Presentada en el CES 2025, la solución K20+ Pro está equipada con tecnología lidar D-ToF (direct time-of-flight) y detección de obstáculos mediante láser, lo que le permite crear mapas ambientales de precisión centimétrica y evitar obstáculos con fiabilidad. Su plataforma modular admite cargas de hasta 8 kg, lo que permite funciones tan diversas como la purificación del aire, el transporte de objetos o la monitorización del entorno mediante accesorios propios y de terceros. Para el usuario final, esta combinación de funciones facilita tanto las tareas domésticas físicas como el transporte de distintos elementos —desde bebidas a medicinas o suministros médicos— dentro del hogar.

En todos estos casos, el mensaje es claro: cuanto más compleja sea la tarea que pueda automatizarse, especialmente si requiere aprender o prever el entorno, mayor será el beneficio para el usuario final.

El papel de la IA y la innovación en la evolución de los hogares inteligentes

Para los ingenieros, la oportunidad reside tanto en seleccionar los componentes adecuados como en diseñar sistemas adaptativos, robustos y respaldados por IA que respondan sin problemas a las necesidades de cada usuario. Y lo cierto es que, conforme avanza la tecnología, esta tarea se vuelve más sencilla.

Los avances en la capacidad de procesamiento perimetral (o «edge») y en la eficiencia de los algoritmos de IA permiten analizar datos y tomar decisiones complejas en tiempo real dentro del propio hogar, reduciendo la latencia y mejorando la privacidad. La continua miniaturización de tecnologías de detección como mmWave, termografía, lidar —impulsada por compañías como LightWare (Figura 2)— también refuerza la automatización del hogar al habilitar capacidades de detección más avanzadas. Además, las mejoras en las baterías y en su densidad energética permiten recopilar datos ambientales y de comportamiento cada vez más detallados, sin sacrificar la autonomía ni afectar al diseño de los dispositivos.

Sensor MicroLiDAR SF45B de LightWare

Figura 2: el sensor MicroLiDAR SF45/B de LightWare es una solución lidar compacta y lista para integrar. (Fuente: Mouser Electronics)

El creciente volumen de datos que generan los hogares inteligentes —patrones de uso, ocupación de las estancias, interacción con electrodomésticos y variaciones ambientales, entre otros— constituye una base cada vez más sólida para el aprendizaje. Al combinar estos datos con algoritmos mejorados y sistemas más reactivos, los ingenieros pueden desarrollar plataformas que no solo automaticen tareas, sino que también evolucionen con el usuario, adaptándose en tiempo real a posibles cambios en sus capacidades, rutinas y estado de salud.

La inclusión como clave en el diseño de los ingenieros

Hasta ahora, la innovación en los hogares inteligentes ha girado sobre todo en torno a la comodidad, con la automatización de elementos como la iluminación, la calefacción o el entretenimiento. Estos avances han mejorado la accesibilidad y la autonomía de muchas personas con discapacidad, aunque en la mayoría de los casos ha sido más una consecuencia indirecta que un objetivo buscado desde el inicio. La nueva generación de sistemas no tiene por qué dejar esto al azar. La evolución de la tecnología de detección en tiempo real, de la inteligencia artificial y de la robótica de bajo consumo brinda a los ingenieros las herramientas necesarias para diseñar este tipo de dispositivos pensando directamente en la inclusión y llevar así la automatización doméstica a quienes más la necesitan.

[1] https://www.rnib.org.uk/professionals-old-version/business-professionals/accessibility-for-product-design/

[2] https://www.sunderland.gov.uk/article/29996/Sunderland-s-new-smart-house